Revel the Movement

Últimamente he estado pensando mucho en el miedo, tal vez porque en los últimos meses ha sido mi fiel – aunque no tan bien recibido – compañero.

En su libro Big Magic, Elizabeth Gilbert describe al miedo como un deshuesadero desolado a donde nuestros sueños se van a disecar y eventualmente morir bajo el sol. ¡Ouch!

La paradoja es que la toma de riesgos (que nos lleva a vivir una vida más plena) y el miedo (que nos detiene de llevar una vida plena) siempre van de la mano, así es que entre más rápido entendamos la paradoja más fácil será coexistir con nuestro miedo sin dejar que tome el control de nuestras decisiones y por lo tanto de nuestras vidas. Siendo la palabra clave: COEXISTIR. 

¿Qué tal si en lugar de tratar de evadir, negar y evitar el miedo a toda costa aprendemos a reconocer su existencia y a actuar con todo el corazón de todas formas?

Si lo analizamos detenidamente, el miedo es tremendamente aburrido. Nuestro miedo carece de profundidad, variedad, sustancia, textura. Siempre habla de lo mismo, siempre la misma cantaleta. Nunca cambia, nunca sorprende o deleita, nunca ofrece un giro sorpresivo o un final inesperado. Cuando el miedo es el personaje principal de la película ya sabemos cual va a ser el final y francamente es aburridísimo.

Déjame contarte un secreto…TODOS los que nos hemos atrevido en algún momento de nuestras vidas a tomar un riesgo, a salirnos de nuestra zona de confort, a salirnos del camino pre-establecido, a romper con la norma, a cambiar lo que se suponía debíamos ser, a cuestionar el status quo – TODOS – estamos aterrados la mayor parte del tiempo, aunque no lo queramos admitir. 

¿No me crees? Aquí te dejo algunas de las miles de formas en las que normalmente se presenta:

  • Tienes miedo de no tener talento. 
  • Tienes miedo a ser rechazado, criticado, ridiculizado, malentendido o – peor aún – ignorado. 
  • Tienes miedo de que no exista mercado para tu idea, y por lo tanto no vale la pena perseguirla. 
  • Tienes miedo que alguien más ya lo hizo y mejor. 
  • Tienes miedo a que alguien te robe tus ideas.
  • Tienes miedo de que no te tomen en serio.
  • Tienes miedo a que tu trabajo no sea suficientemente importante.
  • Tienes miedo de que tus sueños sean vergonzosos.
  • Tienes miedo a que tus esfuerzos sean una gigantesca pérdida de tiempo y dinero.
  • Tienes miedo a no tener la disciplina necesaria.
  • Tienes miedo al qué dirán.
  • Tienes miedo porque no tienes las credenciales o estudios necesarios.
  • Tienes miedo de ser demasiado viejo para empezar.
  • Tienes miedo de ser demasiado joven para empezar.
  • Tienes miedo, tienes miedo, tienes miedo…

¿Suena conocido? Demasiado diría yo. Como te decía ¡no estás solo y tu miedo no es original! a todos se nos presenta de la misma forma – te digo – A BU RRI DO.

De hecho, nuestro miedo es probablemente la única característica 100% mundana dentro de nosotros. Tenemos personalidad, creatividad, sueños, perspectivas y aspiraciones que son originales. Pero nuestro miedo, pff, nuestro miedo es lo menos original de nosotros y sin embargo dejamos que gobierne nuestras vidas. Extraño ¿no?

Lo que nos tenemos que preguntar es lo siguiente: ¿queremos construir nuestras vidas alrededor de la cosa más aburrida, sin gracia y tediosa que poseemos? ¿Queremos que nuestra vida gire alrededor de un reflejo de pánico de nuestra característica menos interesante?

La respuesta – en mi caso – es un rotundo NO.

Argue for your limitations and you get to keep them” dicen por ahí.

Mi propuesta es que seamos valientes. Y ser valiente no significa vivir sin miedo…todo lo contrario. En mi opinión, el primer y más real y crudo acto de valentía es admitir que tenemos miedo y actuar A PESAR del mismo. Eso es ser valiente. Aventarte el clavado a lo desconocido, sin saber que hay o que te espera más allá, sabiendo que probablemente fracases, que al mundo no le guste, que defraudarás a muchos y admitiendo que todo lo anterior te aterra…eso es ser valiente.

Sin esa valentía, nunca seremos capaces de descubrir el alcance desmedido de nuestras habilidades. Sin valentía, nunca conoceremos el mundo de la forma tan rica en la que desea ser conocido. Sin valentía, nuestras vidas permanecerán pequeñas.

Vivamos una vida que sea impulsada y motivada por la curiosidad y no por el miedo. Una vida amplificada, grandiosa, expandida, definitivamente una vida mucho más interesante.

Como conclusión, el miedo sirve para muchas cosas en la vida, pero no para vivir una vida plena. Pero no porque no lo necesites significa que no va a aparecer. Tu miedo siempre será detonado por tu creatividad y cada vez que decidas tomar un riesgo, porque la creatividad y los riesgos te piden que entres al reino de lo desconocido y lo incierto, y no hay nada que el miedo deteste más que la incertidumbre.

Reconoce que va a venir, invitalo a pasar, incluso a opinar, pero nunca a escoger la ruta. Y de ser posible que la mente y el miedo no se dirijan la palabra. Y así es como te encaminas – tu con tu creatividad, tu curiosidad, tus riesgos y tu miedo – hombro a hombro para siempre, rumbo al aterrador pero maravilloso reino de los resultados desconocidos donde toda la magia sucede.

Con amor, Bea

 

 

 

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